Acosta, un guiño a ducati y un compañero que lo cambia todo

Assen, Países Bajos – Pedro Acosta, con una camiseta roja que ya ha encendido las alarmas en la Casa del Diablo, ha enviado una señal inequívoca: está en camino a Ducati para 2027. Un gesto calculado, una apuesta de futuro que, según sus propias palabras, ha sido ‘el secreto peor guardado del paddock’.

Marc márquez, la clave de su ascenso

Marc márquez, la clave de su ascenso

El piloto de Villadolid, visiblemente emocionado, habló de tener a Márquez como compañero. “Es lo mejor que me puede pasar”, declaró, con una sinceridad que pocas veces se ve en el competitivo mundo de MotoGP. “Voy con un compañero que tiene una enorme experiencia, que puede darme un salto de calidad. No creo que me hubieran abierto muchas más puertas para compartir box con él”. La posibilidad de rodar junto a un seis veces campeón del mundo, a sus 30 años, le promete un aprendizaje acelerado, una inyección de competitividad que, según él, le servirá para “mejorar yo como piloto”.

Pero Acosta no se anda con rodeos. “Creo que ha sido el reto más importante de mi vida”, admitió, con la mirada fija en el horizonte. “No sé qué pasará el año que viene con el nuevo reglamento, pero mi gente y yo hemos optado por el caballo ganador. Ya veremos”. Y si la elección es evidente, la justificación, aunque evasiva, apunta a una estrategia a largo plazo, respaldada por su equipo de gestión.

La decisión, según el joven piloto, no ha sido fruto de una reflexión tardía. “He confiado siempre en Albert (Valera) y en todo mi grupo de managers”, afirmó. “Ellos siempre me han llevado donde he querido, y esta vez no ha sido diferente. También me hacía falta que los equipos me viesen como un piloto más adelante, más consistente, incluso cuando las cosas no salen bien”. Un factor crucial en su carrera, un reconocimiento a su talento que, hasta ahora, había sido un poco eclipsado por la velocidad pura.

El escenario de KTM, con el proyecto 850cc, también quedó en el recuerdo. “Entendí cómo quizá sería la categoría el año que viene”, comentó Acosta, analizando las implicaciones de la nueva normativa. “Las motos iban a correr mucho menos, y eso nos pilló un poco desprevenidos, porque ahora los motores que tenemos corren mucho. Creo que fue un buen ejercicio para todos”.

En cuanto a la rivalidad con Márquez, Acosta la definió con precisión: “Es una relación profesional. No hace falta darse abrazos e irse a cenar juntos. La rivalidad se forja cuando estás luchando por un campeonato, no por algo más”. Una postura pragmática, que refleja su enfoque en el rendimiento y la competición.

Las conversaciones con Gigi Dall'Igna, director general de Ducati, fueron “poco”. Acosta, con su juventud y ambición, se centra en el presente y en el futuro inmediato. “Lo increíble ha sido lo rápido que hemos llegado a este punto”, reflexionó. “Los tres primeros años de Mundial no me dio tiempo casi ni a asentarme en una categoría. Estoy contento de poder estar en esta situación. Ojalá dentro de un año pueda decir exactamente lo mismo”.

Mañana, en Assen, no hay dudas. “Dudas, no”, afirmó con determinación. “Hice todo lo que estuvo en mi mano. La moto no está en mi mano. Vamos a ver qué paquete nos ha traído KTM mañana por la mañana, si podemos seguir compitiendo a un buen nivel y si no sacaremos el cien por cien de lo que tengamos. Lo que está claro es que no podemos arriesgarnos a tener problemas técnicos otra vez”. El asfalto de Países Bajos, testigo de grandes batallas, será el escenario de una nueva prueba de fuego para el joven prodigio español.