Almería al borde del colapso: rubi exige reacción inmediata
El almería, aferrado a la segunda plaza, se tambalea. La derrota en Castellón ha destapado una profunda crisis de confianza que amenaza con desmoronar el proyecto deportivo. Rubi, en una rueda de prensa cargada de autocrítica y urgencia, ha encendido las alarmas tras admitir que el equipo reacciona como si “el barco se hundiera” cada vez que encajan un gol.

El síndrome de la derrota: un problema mental y táctico
La estadística es demoledora: de los doce partidos disputados esta temporada en los que el Almería ha ido perdiendo, solo ha conseguido remontar en uno, un triunfo agónico en casa frente al Sporting de Gijón. Un contraste abismal con el Racing de Santander o el Deportivo de La Coruña, que han demostrado una capacidad de reacción mucho mayor, incluso en el feudo indálico. Pero la debilidad no es solo mental. Rubi apunta a una desconexión táctica que se manifiesta, sobre todo, en los momentos de dificultad.
“Hemos ganado partidos basados en el orden y el bloque, pero cuando las cosas se complican, parece que cada uno intenta resolver la situación por su cuenta”, lamentó el técnico, ejemplificando la desorganización mostrada en la segunda parte del último encuentro. La prueba irrefutable de esta falta de cohesión se observó en el ataque desarticulado y caótico del pasado domingo.
Rubi asumió parte de la responsabilidad, reconociendo que la abundancia de talento en la plantilla le ha llevado a tomar decisiones precipitadas. “Tengo tantos jugadores de calidad esperando su oportunidad que a veces me precipito a darles entrada. Cuando no contabas con esta profundidad, el problema era otro, pero al menos no tenías la necesidad de corregir en caliente”.
El duelo contra el Leganés, más allá de la trascendencia clasificatoria –una victoria permitiría al Almería recuperar la segunda posición tras el empate entre Deportivo y Málaga–, se presenta como un punto de inflexión emocional. El equipo debe demostrar que es capaz de superar la adversidad y recuperar la solidez colectiva que ha sido la piedra angular de sus mejores resultados. La urgencia es palpable, y Rubi lo sabe.
El Almería no puede permitirse el lujo de seguir lamentándose. La salvación de la temporada, y quizás del proyecto, pasa por una reacción contundente ante un rival directo. La pregunta no es si el Almería tiene talento, sino si es capaz de canalizarlo de manera efectiva bajo la presión. La respuesta la dará el césped.
