Atlético al límite: gil denuncia 'vergüenza' arbitral tras nuevo episodio
La tensión en el Atlético de Madrid ha alcanzado nivelesinsólitos tras las palabras del consejero delegado, Miguel Ángel Gil, quien ha estallado contra la actuación arbitral en los últimos compromisos contra el Real Madrid y el Barcelona. No se trata de una simple queja post-partido, sino de una denuncia contundente que pone en tela de juicio la imparcialidad y el funcionamiento del VAR.

La sombra del var sobre el metropolitano
Gil, visiblemente alterado, no se ha limitado a criticar decisiones concretas. Ha cuestionado la propia filosofía del sistema de videoarbitraje, acusando a los árbitros de VAR de predisponer al colegiado en el campo. “Cuando vemos las imágenes y escuchamos los audios que comparte la Federación, solo queda sentir vergüenza”, sentenció. Un golpe de efecto que, sin duda, resonará en los despachos de la RFEF.
Lo que nadie cuenta es la frustración que se respira en el club, donde la percepción de un trato diferenciado con respecto a sus rivales se ha instalado como una creencia generalizada. Gil insistió en la necesidad de que el árbitro de campo mantenga la responsabilidad de tomar decisiones, interpretando la intención de cada jugador, y que el VAR se limite a corregir errores evidentes, no a dictaminar en su lugar. “El VAR solo debe intervenir para corregir errores no interpretables, no para decidir en lugar del árbitro principal”, añadió.
Pero hay un detalle que agrava aún más la situación: la inconsistencia en la aplicación del reglamento. “No es normal que en jugadas iguales se tomen decisiones diferentes, se cambie el criterio y no sepamos a qué atenernos”, lamentó Gil, aludiendo a episodios recientes en los que se observaron disparidades evidentes en la sanción de acciones similares. La referencia al ejemplo del Betis-Rayo, donde el CTA mismo había señalado la necesidad de mostrar tarjeta roja en una jugada idéntica a la que se libró en el partido del Atlético, subraya la sensación de injusticia.
La ironía de la situación reside en que, según Gil, el VAR, en lugar de ayudar, ha terminado perjudicando al Atlético. “El propio CTA explica una jugada hace unas jornadas, asegura que debería haberse resuelto mostrando tarjeta roja y ayer en una jugada idéntica el árbitro toma la decisión correcta y el VAR le lleva al error extralimitándose en sus funciones”, concluyó, dejando claro que la paciencia en el club se agota. El Atlético no se resignará a ser víctima de decisiones arbitrales que considera sesgadas, y esta denuncia marca el inicio de una escalada de tensión que podría tener consecuencias a corto y medio plazo.
