Barkhordari, entre la guerra y el balonmano: 'solo cuando termine esta guerra respiraré tranquilo'
El guardameta del Abanca Ademar, Saeid Barkhordari, vive bajo la sombra del conflicto en su país natal, Irán, una realidad que lo distancia a miles de kilómetros del parquet leonés. En una entrevista exclusiva con EFE, el veterano portero de 36 años ha desvelado la profunda angustia que siente y la necesidad urgente de paz.
Una casa destrozada, un silencio aterrador
La situación es palpable en cada palabra de Barkhordari. Desde las primeras noticias sobre el creciente conflicto, el jugador de Isfahan experimentó una creciente preocupación. Su hermano, cuyas instalaciones militares cercanas se encuentran devastadas por los combates, es solo uno de los muchos afectados. ‘La casa de mi hermano está destrozada, otras zonas también devastadas’, relata con pesar. La interrupción de las comunicaciones con su familia, sumido en una incomunicación que amplifica la incertidumbre, ha sido un detonante de su creciente ansiedad, especialmente ante la cercanía geográfica con países como Afganistán, Irak o Libano, territorios también marcados por la inestabilidad.

“La gente solo quiere vivir en paz”
A pesar de la dramática situación, Barkhordari niega que los iraníes estén acostumbrados a convivir con conflictos. ‘Lo contrario de lo que se dice, la gente en Irán solo quiere vivir en paz’, afirma con firmeza. Tras semanas de intranquilidad, ha logrado recuperar el contacto con su familia, quienes le transmiten mensajes de esperanza, aunque reconoce que no está seguro de que toda la verdad esté siendo revelada. ‘Aunque no tengo la certeza –admite– que cuenten toda la verdad para que esté más tranquilo, porque tengo constancia que, al menos, la casa de mi hermano.’.

Un apoyo inesperado: la terapia lejana
Para sobrellevar la angustia, Barkhordari ha encontrado un apoyo crucial en un psicólogo residente en Alemania, con quien ha mantenido varias sesiones. ‘Principalmente, cómo afrontar desde la distancia la situación, intentando estar informado, pero no obsesionado por las noticias, muchas sin estar contrastadas’, explica. Este proceso le ha permitido, lentamente, encontrar un equilibrio entre la preocupación por su país y su compromiso con el Abanca Ademar.

Un sueño cumplido y un adiós agridulce
La llegada al Ademar León en 2022, bajo el mando de Manolo Cadenas, supuso una oportunidad única para el veterano portero. ‘Siempre había querido venir a jugar a uno de los mejores balonmanos del mundo, pero se retrasó por la obligatoriedad de tener que cumplir el Servicio Militar’, recuerda. Desde un atisbo de tranquilidad a la vuelta a la normalidad, Barkhordari se prepara para despedirse del club, un adiós agridulce que marcará el fin de una etapa dorada en su carrera. Con el Bathco Torrelavega, que lo recibirá en su regreso a tierras cántabras, el guardameta iraní busca, ante todo, ‘ayudar lo máximo posible al equipo, aunque la situación personal no sea la ideal’. El partido de este domingo ante Guadalajara es, por tanto, una prueba de fortaleza y un último acto de entrega al balonmano, un lenguaje universal que, a pesar de la distancia, sigue resonando en su corazón.
