Benidorm se prepara para la invasión inglesa: 50.000 litros de cerveza en la mira
La Costa Blanca se engalana, pero no para el sol. Este miércoles, el Mundial de fútbol convertirá Benidorm en el epicentro de la afición inglesa, con una logística titánica para satisfacer la sed de miles de seguidores. 50.000 litros de cerveza, una cifra que revela la magnitud del evento, esperan ser consumidos en la ciudad turística.

Un festín cervecero sin precedentes
La patronal hostelera local calcula que la demanda se disparará un 30% respecto a lo habitual, con una media de 80 litros por establecimiento. No es una simple estimación; es la respuesta a un público conocido por su pasión por el deporte y, especialmente, por su consumo de cerveza durante los eventos de alto impacto. La mayoría de los bares y restaurantes han invertido en pantallas gigantes, tanto en el interior como en las terrazas, para garantizar una experiencia inmersiva. La 'zona guiri', alrededor de la playa de Levante, se perfila como el punto neurálico de este despliegue.
Pero hay un detalle que pone en perspectiva estos números: el incremento del 18% en los vuelos desde el Reino Unido al aeropuerto de Alicante-Elche. La Copa del Mundo ha actuado como imán, atrayendo a miles de británicos que buscan combinar el seguimiento de sus equipos con el clima privilegiado y la gastronomía de la región. Irene Carreño, gerente de Abreca, la asociación que agrupa a los establecimientos de hostelería, reconoce que los partidos de España e Inglaterra, junto con las fases finales del torneo, son los que más revuelo causan, llegando incluso a duplicarse el consumo de cerveza en ocasiones.
La elección de Benidorm no es casualidad. Más allá de la oferta turística, la ciudad se ha consolidado como un destino predilecto para los aficionados británicos, quienes, según fuentes del sector, prefieren la atmósfera festiva y la camaradería que se respira durante los grandes eventos deportivos. De hecho, la concentración de pantallas gigantes y la energía palpable en la 'zona guiri' convierten a Benidorm en una suerte de estadio improvisado, donde la pasión por el fútbol se mezcla con el sol y la arena.
La cifra habla por sí sola: un 18% más de vuelos desde el Reino Unido en fechas clave del Mundial. Mientras la hostelería se prepara para la vorágine, la pregunta que queda en el aire es si Benidorm podrá aguantar el tipo bajo la presión de una afición sedienta de fútbol y cerveza.
