Bilbao asfixia al unicaja y se aferra al playoff

Surne Bilbao se agarró con uñas y dientes a la esperanza de meterse en los playoffs de la Liga Endesa. Una victoria contundente (90-74) ante un Unicaja que nunca encontró la tecla desató la euforia en el Bilbao Arena y empató al equipo andaluz en el octavo puesto, aunque con un partido menos. La remontada, liderada por un Pantzar omnipresente, fue un golpe de efecto que revitalizó a un Bilbao que se niega a tirar la toalla.

El fantasma de webb iii y la reacción bilbaína

El fantasma de webb iii y la reacción bilbaína

El partido no prometía. La imprecisión inicial de ambos equipos y los primeros tanteos dieron alas a un Unicaja que se adelantó con la inspiración de Rubit y Duarte. Pero la reaparición de Harald Frey y la determinación bilbaína cambiaron la dinámica. El primer cuarto terminó con un apretado 26-23, preludio de lo que vendría.

Lo que nadie cuenta es que la clave del choque residió en la capacidad de Bilbao para reaccionar. Un parcial de 12-3, impulsado por la energía de Pantzar y la precisión de Petrasek, abrió una brecha en el marcador que el Unicaja, a pesar del esfuerzo de James Webb III, no pudo cerrar. La amenaza de Webb III, sin embargo, se truncó abruptamente con su quinta falta a siete minutos del final, dejando a los de Ibon Navarro sin su principal referencia.

La aportación desde la línea de tiros libres, con un 29 de 34 para los locales frente a un magro 9 de 16 del Unicaja, resultó determinante. El despegue definitivo llegó tras el 58-56, con una defensa intensa y un ataque coral que desestabilizó a la zaga andaluza.

La losa de la quinta falta de Webb III fue demasiado pesada para el Unicaja, que se vio incapaz de reaccionar en los compases finales. El esfuerzo por salvar el 'average' fue inútil, aunque al menos lograron mantenerlo en un final agridulce.

La cifra habla por sí sola: 16 puntos de diferencia a favor de Bilbao, un resultado que reconoce la superioridad mostrada por el equipo vizcaíno en los momentos clave.

Pero hay un detalle que no debemos pasar por alto: este triunfo inyecta a Bilbao una dosis de moral de cara a su próximo compromiso, la vuelta de las semifinales de la Copa FIBA Europa contra Szombathely, donde buscarán su segunda final consecutiva en el torneo. La adrenalina está al máximo, y el sueño del playoff sigue vivo.