Castellón al límite: ¿perderá a cipenga por la fiesta congoleña?
El Castellón se enfrenta a una pesadilla futbolística: Brian Cipenga, su explosivo extremo, podría perderse el crucial partido contra el Granada a causa de las celebraciones desmesuradas en la República Democrática del Congo por la histórica clasificación para elMundial. Una fiesta que, lejos de ser un mero festejo, se ha convertido en un obstáculo inesperado para los planes del equipo valenciano.

Un gol que desató la euforia, un problema para el castellón
El contexto es el siguiente: Cipenga, pieza clave en la selección congoleña, fue fundamental en la agónica clasificación frente a Jamaica, lanzando el córner que culminó en el gol de la victoria en la prórroga. Un tanto que desató una ola de júbilo en todo el país, un júbilo que, lamentablemente, se extiende más allá de lo razonable y está retrasando el regreso del jugador a la capital de la Plana.
Lo que nadie cuenta es la magnitud de la celebración. Tras 50 años de ausencia en un Mundial, la euforia congoleña es, comprensiblemente, desbordante. Pero esta explosión de alegría, que se ha prolongado considerablemente, choca frontalmente con el calendario liguero y las necesidades del Castellón. El técnico, Pablo Hernández, ya ha visto cómo Cipenga se perdía tres partidos cruciales: frente a la Cultural Leonesa (por coincidencia en lunes), Albacete y Almería, una ausencia que ha debilitado al equipo y complicado sus aspiraciones.
La ventana FIFA, un quebradero de cabeza. El problema no es menor: esta celebración se produce fuera de la ventana FIFA, un período en el que los clubes suelen liberar a sus jugadores para que se unan a sus selecciones. El hecho de que Cipenga se pierda un cuarto partido consecutivo es una seria preocupación para el Castellón, que necesita toda la artillería posible para afrontar un rival como el Granada.
La situación es kafkiana: un jugador que da la clasificación a su país se convierte, paradójicamente, en un problema para su club. Las negociaciones con la Federación Congoleña están en curso, pero la magnitud de la fiesta y la euforia desatada dificultan cualquier acuerdo. El Castellón, mientras tanto, aguarda con la respiración contenida, esperando que Cipenga pueda regresar a tiempo para evitar un nuevo revés en su lucha por la permanencia. La capital de la Plana, de momento, parece un exilio para el extremo, atrapado en una celebración que se prolonga sin final a la vista.
