Celta se aferra a europa: giráldez desata la ambición tras victoria en mestalla

El zumbido de Mestalla, silenciado. El Celta de Vigo, victorioso (2-3), ha certificado su permanencia en LaLiga y, de paso, ha encendido una llama que pocos se atrevían a avivar: la clasificación europea. Claudio Giráldez, técnico celeste, no escatima en elogios a su equipo y, lejos de conformarse con la salvación, apuesta por soñar a lo grande.

El mestalla, un campo de batalla superado

La remontada en Valencia, un golpe de efecto que consolida la permanencia y, lo que es más importante, inyecta confianza. Giráldez, pragmático, reconoce que el gol temprano dolió, pero subraya la capacidad de reacción de un equipo que, a pesar de la inconsistencia defensiva en los últimos compases, supo encontrar la profundidad necesaria para doblegar al Valencia. La cifra habla por sí sola: el Celta iguala su mejor registro histórico como visitante, un dato que, según el entrenador, debe ser mejorable si la intención es alcanzar objetivos más ambiciosos.

“No voy a cambiar el discurso”, declara Giráldez, fiel a su estilo directo. “Virtualmente, hemos conseguido nuestro primer objetivo y ahora a soñar con poder estar otro año en competiciones europeas”. Una declaración de intenciones que trasciende lo meramente retórico, reflejando la convicción de un cuerpo técnico que ve en sus jugadores un potencial aún por explotar.

Más allá de la permanencia: un techo que se desvanece

Más allá de la permanencia: un techo que se desvanece

La ambición desatada de Giráldez no es gratuita. La temporada, a pesar de las dificultades, ha demostrado que el Celta es capaz de competir a un nivel superior. “No pongo un techo”, afirma, dejando claro que no hay ataduras mentales que limiten sus aspiraciones. La percepción del vestuario es clave: “No siento que hayan tocado techo ni quieran conformarse con esta puntuación”. Un equipo que se niega a la complacencia, que busca seguir creciendo y que se lanza al desafío de luchar por una plaza europea con uñas y dientes.

Ocho partidos quedan por delante, un tramo final de competición que, si bien se presenta complicado, ofrece la oportunidad de confirmar la solidez del Celta y de materializar el sueño europeo. La permanencia ya es una realidad. La verdadera batalla, ahora, comienza.