Celta se lanza a la pretemporada con un sporting braga a prueba de bombas
El Celta de Vigo se estira este sábado ante el Sporting de Braga en su primer amistoso de la pretemporada, un encuentro que ya no es una mera formalidad sino un termómetro del estado de forma del equipo Claudio Giráldez. La plantilla, con el peso de una última temporada en activo, se enfrenta a la obligación de demostrar que el recuerdo de Iago Aspas aún palpita en sus botas.
Descartes y desahucios: la lista inicial deja claro quién es clave, quién no
La primera convocatoria, un documento que revela las prioridades del técnico, es lapidaria. Manu Sánchez, Unai Núñez, Carles Pérez y Carlos Dotor, cedidos la pasada temporada, han sido excluidos. No entran en los planes. Manu Fernández, por decisión técnica, también ve relegado al olvido, abriendo la puerta a una salida que ya se vislumbra. Una purga de efectivos que anuncia un Celta más centrado, más selectivo.
Aleix Febas y Javi Galán, figuras habituales, regresan a la disciplina celeste tras tres años de ausencia. Se avecina un revuelo en la grada, una alegría para los aficionados que esperan un espectáculo. Pero la euforia no debe eclipsar la realidad: la plantilla, lejos de ser un bloque homogéneo, se enfrenta a desafíos importantes.

Más allá del brillo: la verdad se esconde en los detalles
Starfelt y Borja Iglesias, mundialistas, no están en la lista, lo que no sorprende. El delantero, en plena fase de recuperación tras la final del Mundial, llegará justo a tiempo para la temporada. Pablo Durán, con una tenosinovitis, también se queda fuera, igual que Moriba, con problemas de rodilla. La lesión de Aspas, una herida que corre en el ADN del club, es la sombra más larga que se cierne sobre este amistoso. Su regreso, aunque anunciado, no garantiza la explosión de la temporada pasada.

Nuevos números, viejas esperanzas
El club ha anunciado nuevos dorsales para la pretemporada: Marcos Alonso (3), Miguel Román (8), Aleix Febas (14), Álvaro Núñez (15), Javi Rodríguez (20) y Matías Vecino (21). Un pequeño detalle, sí, pero que refleja la intención de renovar, de transmitir una imagen de optimismo. Pero el fútbol, como bien sé, es un negocio de fantasías y decepciones. Lo que sí es seguro es que este partido ante el Sporting de Braga será la primera, y quizás la más importante, prueba de fuego. El Celta necesita más que un resultado; necesita creer de nuevo.
Con el capitán céltico, leyenda del club y de LaLiga, en sus últimos meses, el ambiente en Balaídos es una mezcla tóxica de nostalgia y esperanza. Un equilibrio delicado que el equipo deberá dominar para no naufragar en la última de sus aventuras. La cuenta atrás ya ha comenzado. Y el tiempo apremia.
