Chelsea apaga el incendio con goleada, pero la polémica persiste
El chelsea no se anduvo con rodeos. Un contundente 7-0 al Port Vale certificó su billete a semifinales de la FA Cup, pero la victoria eclipsada por la turbulenta semana en Stamford Bridge deja un regusto amargo. La escuadra de Pochettino se impuso con autoridad, pero las sombras del parón de selecciones aún se ciernen sobre el vestuario.

Ausencias sorprendentes en el once inicial
La alineación inicial del chelsea levantó cejas: ni Enzo Fernández, presente en las gradas, ni César Azpilicueta. La explicación, aunque el técnico Rosenior se escudó en la necesidad de “dar descanso”, apunta a sanciones internas por declaraciones controvertidas durante el parón. Cucurella, otro de los involucrados, tampoco fue convocado, añadiendo leña al fuego. La acumulación de más de 3.000 minutos de juego esta temporada, según el club, podría ser una tapadera para una situación mucho más compleja.
Lo que nadie cuenta es la tensión palpable en el ambiente. El equipo, a pesar de la goleada, no parecía cómodo en el campo. Un ritmo 'trotón' inicial fue aprovechado por el Port Vale para resistir, pero la maquinaria celeste, una vez engrasada, resultó imparable. Joao Pedro, con un remate impecable en el 25', abrió el marcador, seguido por Palmer, que aprovechó un rechace tras un disparo de Neto, para poner el 2-0 antes del descanso.
Estevao, reaparecido contra el Everton pero ignorado por Ancelotti para la selección brasileña, vio como un disparo que golpeó el poste se negaba a entrar. Pero Tosin, con un testarazo certero a un centro de Neto, amplió la ventaja. Andrey Santos, de cabeza tras un córner, y Garnacho, tras un fallo del portero rival, continuaron la fiesta goleadora. El debut de Kavuma-McQueen, con tan solo 15 años, ante un marcador ya abultado, fue un gesto de Rosenior para dar visibilidad a la cantera.
La goleada final, sellada por un penalti transformado por Garnacho, deja al Chelsea en semifinales, pero también plantea serias interrogantes sobre la convivencia en el vestuario y la capacidad de Pochettino para gestionar un grupo convulso. Cinco partidos sin ganar antes de este encuentro evidenciaban una crisis de resultados, pero la verdadera batalla, al parecer, se libra en las gradas y en los despachos.
La FA Cup, que no conquista desde 2018, se presenta como una oportunidad de redención, pero el Chelsea deberá resolver sus problemas internos si quiere levantar el trofeo. El club londinense, con un presupuesto de más de 700 millones de euros, no puede permitirse el lujo de desperdiciar un talento tan valioso como el que atesora.
