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El grito de mounir:

La marea de cánticos xenófobos que inundó el RCDE Stadium durante el España-Egipto ha encendido las alarmas y ha provocado una reacción contundente por parte de Mounir El Yamal, padre de la revelación Lamine Yamal. El progenitor, conocido en redes sociales como 'Hustle Hard', ha alzado la voz desde su cocina, transmitiendo en vivo un mensaje de tolerancia y respeto que contrasta con la bajeza de los hechos.

El mensaje de unidad desde el directo de instagram

El mensaje de unidad desde el directo de instagram

Mientras preparaba un asado, Mounir, visiblemente afectado, interrumpió su actividad para lanzar un mensaje a sus seguidores: “Viva España, vivan los musulmanes, los católicos, los judíos y viva todo el mundo por igual. ¿Qué problema tenéis?”. La sencillez y la contundencia de sus palabras resonaron con fuerza en un contexto marcado por la intolerancia. No se trata de un incidente aislado, sino de una manifestación preocupante de la creciente polarización social que afecta al fútbol y, por extensión, a la sociedad.

Su hijo, Lamine Yamal, también se ha pronunciado a través de sus redes, mostrando su orgullo por su identidad musulmana y denunciando la falta de respeto inherente a los cánticos. “Yo soy musulmán, alhamdulillah. Ayer en el estadio se escuchó el cántico de ‘el que no bote es musulmán’. Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable”, escribió el joven futbolista, cuya irrupción en la selección ha generado un entusiasmo palpable en la afición.

Pero hay un detalle que escapan a la mera anécdota: la normalización de este tipo de actitudes. La respuesta de Mounir, lejos de ser un mero gesto de apoyo a su hijo, supone una declaración de principios en un momento en que el debate sobre la identidad y la integración se torna cada vez más complejo. La reacción del padre, un hombre de origen marroquí que ha construido su vida en España, es un recordatorio de que la diversidad es una riqueza, no una amenaza.

Mounir, tras su reflexión, volvió a la cocina, dejando como último comentario: “Si respetas, serás respetado”. Una frase que, más allá del ámbito deportivo, debería ser un mantra para toda una sociedad que se pretende plural y tolerante. El sabor de los 'chuletones' que preparaba, sin duda, quedó eclipsado por el amargor de la intolerancia.