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El laferrari de jay kay: un icono verde a subasta por millones

Un Ferrari LaFerrari, sí, pero uno con la impronta inconfundible del líder de Jamiroquai, Jay Kay. La subasta de este superdeportivo híbrido de Maranello promete batir récords, y no solo por su exclusividad, sino por la historia que lleva grabada a fuego en su volante.

Un verde signal green que desconcierta y atrae

Un verde signal green que desconcierta y atrae

En 2014, Kay se hizo con este LaFerrari, una joya de 499 ejemplares, y lo personalizó con un color que desafía las convenciones: un verde Signal Green, inspirado en la bandera italiana. La elección, lejos de ser aleatoria, respondía a una búsqueda de singularidad, una declaración de intenciones para un coche que, aunque no apareció en las portadas de sus discos como el Lamborghini Diablo de Cosmic Girl, se convirtió rápidamente en el más emblemático de su colección. El techo en carbono visto, con la limitación de solo 50 unidades, y las pinzas de freno en Giallo Modena, completan un conjunto estético tan atrevido como memorable.

Ahora, este LaFerrari, con apenas 11.000 kilómetros a sus espaldas y un historial de mantenimiento impecable –revisado en Reino Unido, Alemania, Austria e Italia– busca nuevo dueño. RM Sotheby's estima que la puja se situará entre 4 y 4,5 millones de euros, pero lo más probable es que se supere con creces, gracias al aura que rodea a este vehículo único. Lo pudimos observar recientemente en el Museo Ferrari de Módena, un espacio donde conviven otros tesoros automovilísticos propiedad de celebridades: el F40 de Luciano Pavarotti, el GTO de Mick Jagger o el 330 GT 2+2 de John Lennon. Un privilegio, sin duda.

“Creo que el color verde le da personalidad y le confiere un carácter único; se lo merece,” declaraba Kay en su momento, revelando una filosofía que prioriza la individualidad sobre la conformidad. Un rasgo que se extiende, evidentemente, a su elección de vehículos. El volante, con la inscripción “Jamiroquai” grabada, es la rúbrica definitiva de esta conexión personal.

La cifra habla por sí sola: tres dueños en cinco años, pero un cuidado obsesivo que ha mantenido al LaFerrari en un estado de conservación ejemplar. Más que un simple coche, es una pieza de colección, un objeto de deseo para los coleccionistas más exigentes y un símbolo de la extravagancia y el buen gusto de uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas. El verde, ese verde que desafió a Ferrari, se convertirá, probablemente, en el color de una nueva leyenda.