Escocia se enfrenta a un muro de porteros: gordon, el milagro de los 43 años
Steve Clarke vive un auténtico dilema en la previa al Mundial. La portería escocesa, que regresa a la competición después de 28 años, se presenta como un auténtico quebradero de cabeza, un laberinto de opciones que amenaza con desestabilizar a toda una ‘Tartan Army’.
La edad y la desidia: una combinación peligrosa
La realidad es brutal: apenas 540 minutos de juego entre todas las competiciones para Craig Gordon, Angus Gunn y Liam Kelly en esta temporada. Unos números que reflejan una falta de minutos que, en el contexto de un Mundial, resulta preocupantemente deslucida. Gordon, con 43 años y 162 días, se ha colado en la lista, un milagro literal que ha descorrido el lateral de la duda. Su recuperación tras una grave lesión en el cuello, un proceso que, según documentó Usamah Jannoun, podría haberle paralizado para siempre, es un testimonio de su tenacidad y determinación.

Un veterano que se niega a rendirse
“Pensé que esta oportunidad se me había escapado… en más de una ocasión”, reconoce Gordon, citando un documental de la BBC. Su trayectoria, marcada por lesiones recurrentes –tobillo, cuello, hombro, fracturas–, es un recordatorio de la fragilidad del cuerpo de un futbolista. El consejo inicial de retirarse, superado con creces. Ahora, a las puertas del Mundial, se aferra a la esperanza, alimentada por la certeza de que puede seguir aportando al equipo.

Clarke, entre la experiencia y la precariedad
Clarke se enfrenta a una decisión impopular. Gordon, con su trayectoria y su experiencia, es la opción obvia. Pero Gunn y Kelly, con sus escasos minutos en el Norwich y el Rangers, respectivamente, representan una alternativa arriesgada. “Siempre es difícil cuando tienes porteros que no juegan con regularidad”, admite el seleccionador, dejando entrever la incertidumbre que rodea a la portería. La posibilidad de un sorteo para decidir el titular, como bromea Alan Hutton, se cierne como una amenaza palpable.
El caso de Craig Gordon es singular. Su ausencia del último Mundial lo convierte en un superviviente, un ejemplo de que, a veces, la perseverancia es la única herramienta que cuenta. La cifra de 1.248 jugadores convocados para el torneo, incluyendo a Gordon, es asombrosa. Y, aunque no batirá el récord del egipcio Essam El Hadary, su presencia en Rusia es una hazaña por sí misma.

Un final en el horizonte
La situación de Gordon es un microcosmos de la precariedad de muchos jugadores en la era actual del fútbol. Un jugador que, a sus 43 años, se aferra a su sueño con la misma pasión que un adolescente. Y, al borde del inicio del Mundial, la pregunta que queda en el aire es si esa pasión será suficiente para superar la adversidad y llevar a Escocia a lo más alto.
