España en berlín: un grupo ligero que podría cambiarlo todo

El sorteo del Mundial de baloncesto femenino ha dejado a la selección española con una primera impresión halagüeña: un grupo A aparentemente sencillo. Pero la historia reciente, y la implacable competencia que aguarda, sugieren que la tranquilidad es un lujo que no se puede permitirse.

La aparente facilidad oculta un peligro inminente

La aparente facilidad oculta un peligro inminente

Situada junto a Alemania, la siempre temible anfitriona; Japón, una potencia emergente; y Mali, un rival desconocido pero con potencial, España tiene la oportunidad de asegurar un pase directo a los cuartos de final. Sin embargo, la configuración de los grupos, lejos de ser un regalo, se presenta como una trampa. La eliminación anticipada en Eurobasket, a manos de una Bélgica furiosa, es un recordatorio amargo de que la humildad debe ser la primera virtud de cualquier contendiente.

En el grupo B, Francia, indiscutiblemente una de las principales aspirantes al título, se enfrenta a Nigeria, campeona africana, y a la siempre impredecible Corea del Sur. El encuentro con Hungría, sin embargo, podría ser una victoria relativa.

El grupo C, liderado por la invicta Estados Unidos, es un auténtico campo de minas. China, Italia y la República Checa se sumarán a la defensa del título por parte de las estadounidense. La sombra de Australia, segunda mejor selección según el ranking FIBA, y la astucia de Turquía, completan un panorama complejo.

En el grupo D, la presión recae sobre las hombros de Estados Unidos, que busca su sexto título mundial consecutivo. La llegada de China, Italia y la República Checa, intentarán desafiar la hegemonía estadounidense. La historia reciente demuestra que en un Mundial, nada está escrito hasta el último segundo. España deberá demostrar que su