Evenepoel cambia el 'infierno' por las ardenas: adiós a roubaix 2026
Remco Evenepoel, el ciclista belga que ha revolucionado el panorama del ciclismo, ha tomado una decisión que sacude el calendario de las clásicas: no estará presente en la París-Roubaix 2026. El anuncio, confirmado desde Red Bull-BORA-hansgrohe tras su discreto debut en el Tour de Flandes, marca un giro estratégico en su carrera, apostando por la ambición en las Ardenas en lugar del barro y el adoquín del ‘Infierno del Norte’.

El podio flamenco, un punto de inflexión
Su tercer puesto en el Tour de Flandes, un logro inusual para un escalador puro como él en una clásica pavé, no ha sido suficiente para inclinar la balanza. Apenas tres décadas habían pasado desde que Mads Pedersen y Kasper Asgreen se subían al podio, una muestra de la dificultad inherente a la carrera. Pero, según fuentes internas del equipo de Ralph Denk, el esfuerzo realizado en Flandes ha dejado una huella que requiere una recuperación exhaustiva.
El calendario, implacable, exige prioridades. Evenepoel lo dejó claro tras la carrera: “Es lo que quiero hacer el próximo año”. Una declaración que, lejos de generar dudas, ha cristalizado una estrategia bien definida: concentrar sus energías en las clásicas ardenesas, con la Amstel Gold Race como primera parada del 19 de abril. Lo que nadie cuenta es que esta decisión implica un cambio radical en su enfoque, alejándose de lo que muchos consideraban su destino inevitable en el pavé.
Desde Bélgica, Sporza ha confirmado que la reconversión es paulatina. En 2026, su presencia en el pavé se limitará al Tour de Flandes, mientras que Roubaix deberá esperar. Un adiós, por ahora, al espectáculo de un corredor con su potencia enfrentándose a la brutalidad del adoquín.
Pero hay un detalle que esconde una ambición mayor. La apuesta por las Ardenas, con sus rampas y exigencias técnicas, sugiere una metamorfosis del corredor, una búsqueda de versatilidad que lo convierta en una amenaza aún mayor en el ciclismo mundial. La Amstel Gold Race, la Fleche Wallonne y Lieja-Bastogne-Lieja se presentan como el nuevo campo de batalla para el belga, donde su capacidad de escalada será puesta a prueba.
La cifra habla por sí sola: tres semanas de descanso y preparación hasta la Amstel Gold Race. Un margen considerable para afinar la estrategia y prepararse para el desafío.