Girona desmantela al villarreal: la champions se aleja

El Girona, con una solidez asfixiante, desarraigó ayer al Villarreal en Montilivi (1-0), dejando al submarino amarillo con la urgencia de repensar su juego a domicilio y una Champions cada vez más lejana. Un partido sin redimición, donde la falta de ideas y la desconexión entre líneas fueron la sentencia.

La purga inicial: girona domina con criterio

La purga inicial: girona domina con criterio

No hubo paños calientes en el vestuario visitante tras el pitido final. Marcelino García Toral admitió, con la cara desencajada, que su equipo “tiene capacidad para hacer bastante más”. Y es que, la primera mitad fue una exhibición de control por parte del conjunto gerundense, que ahogó cualquier intento de salida limpia del Villarreal. La orientación del juego, las llegadas al área, la presión… todo favoreció a los de Michel, que lograron materializar su superioridad con un gol que, en realidad, fue la culminación de una asfixiante opresión.

Gerard Moreno, visiblemente molesto tras el choque, se acercó a la banda para hablar con la afición amarillos desplazada, dispuesta a descargar su frustración. “No ha sido un partido bueno del equipo, sobre todo la primera parte. Hemos intentado hacer algo más en la segunda, pero nos hundieron mucho en la primera, nos cambiaron mucho de orientación y llegaron mucho a nuestro área”. Su autocrítica, aunque sincera, no logró apaciguar el descontento palpable en el estadio.

Lo que nadie cuenta es la incapacidad del Villarreal para reaccionar. La falta de movilidad, la lentitud en la transición y la ausencia de ideas claras condenaron a los amarillos a una primera mitad para olvidar. En la segunda, el equipo castellonense intentó despertar, pero la solidez defensiva del Girona y la falta de contundencia en ataque impidieron cualquier esperanza de remontada.

Pero hay un detalle que preocupa: la sequía goleadora a domicilio. Ocho partidos sin victoria en la segunda vuelta son un síntoma preocupante. El capitán, Gerard Moreno, intentó relativizar la situación, recordando que “seguimos en la tercera posición” y que “queda mucho en juego”. Sin embargo, la realidad es tozuda: la oportunidad de ampliar la ventaja sobre sus perseguidores se esfumó en Girona, dejando al Villarreal con la necesidad imperiosa de reaccionar ante Athletic y Oviedo.

Y la pregunta que se hacen en Castellón no es si pueden entrar en Champions, sino si tienen la capacidad de evitar el precipicio de la Europa League.

La temporada, que arrancó con grandes promesas, se desdibuja ante la sombra de la decepción. El Villarreal debe encontrar la fórmula para recuperar la chispa que lo caracterizó, porque el tiempo se agota y los rivales no esperan.