Granada: el descenso acelerado y el fantasma del empuje inicial
El Granada, que hace unas semanas se aferraba a la esperanza de colarse entre los ocho mejores, ahora se arrastra en la zona de peligro con una amargura palpable. Un espejismo de playoffs, desvanecido como humo en el viento, ha dejado a los nazaríes atrapados en un círculo vicioso de derrotas y desmoralización.

El regreso de la sombra
La dinámica actual, con cinco partidos perdidos en fila y una cifra de goles preocupante (5 a favor y 13 en contra), recuerda inquietantemente al inicio de la temporada. El peor arranque en su historia en Segunda División, marcado por cuatro derrotas consecutivas y la sensación de ser superado en cada encuentro, ha regresado con una fuerza demoledora.
El problema no es solo el resultado, sino la forma.El equipo, liderado por Pacheta, se encontraba tejiendo un bloque sólido, capaz de desafiar a cualquier rival, a pesar de sus limitaciones. Pero ahora, como si el esfuerzo ya hubiera sido recompensado, parece desconectado, entregándose sin resistencia en los momentos cruciales. La imagen de un equipo que, tras una breve ráfaga de victorias, ha sucumbido a la apatía y a la falta de convicción es, francamente, desalentadora.
El balance de los últimos cinco compromisos es devastador: un solo triunfo, cuatro derrotas y una evidente falta de garra. El Almería, precisamente, fue quien desató esa espiral descendente, firmando un 2-4 que dejó al Granada en una situación crítica. La sombra del inicio de la temporada, con la sensación de ser superado por los rivales, se cierne sobre el banquillo rojiblanco.
A pesar de que la distancia con los playoff, actualmente a nueve puntos, sigue siendo considerable, la situación no es tan alarmista como parece. Los equipos que luchan por evitar el descenso no muestran signos de reacción, lo que permite al Granada mantener una ventaja de seguridad. Pero la permanencia, lejos de estar asegurada, depende ahora de la capacidad de Pacheta para generar esos puntos extra que, por el momento, parecen elírreos.
La lógica dicta que, con la situación actual, el Granada se salve. Pero el fútbol, y especialmente el fútbol español, es un deporte de sorpresas. Y hasta que no se vea un despliegue de carácter y determinación, la incertidumbre seguirá siendo la nota dominante.
