Infantino, con la mirada puesta en estados unidos: 48 selecciones en qatar 2026 y la obsesión por desbancar a europa

Gianni Infantino ha lanzado una bomba: el Mundial de 2026, con 48 equipos participantes, es la clave para un fútbol global más competitivo y, sobre todo, para relegar la hegemonía europea. Un proyecto ambicioso, sí, pero también una declaración de intenciones que desvela la estrategia del presidente de la FIFA.

Una expansión que desafía el statu quo

Una expansión que desafía el statu quo

La cifra es impactante: Infantino sueña con un futuro donde 50 países puedan aspirar al título de campeón del mundo. Una cifra que, según sus propias palabras, “no queremos que los inversores inviertan solo en un lugar… queremos competencia real, porque eso ayudará a todos a crecer”. Es una apuesta por la democratización del fútbol, una necesidad, quizás, para frenar la concentración de poder en las ligas más ricas.

La expansión del torneo, lejos de ser una mera ampliación, es un cambio de paradigma. Infantino lo entiende así: “Quiero que 50 países en el mundo puedan ser campeones del mundo de los 211 que conforman la FIFA”, una frase que resuena como un desafío directo a la supremacía histórica de equipos como Real Madrid, Barcelona o Bayern de Múnich. La idea es simple: abrir el abanico de posibilidades y generar un interés global sin precedentes.

Pero Infantino no se anda con rodeos. En su breve aparición en Los Ángeles, no dudó en cuestionar el verdadero interés de los inversores estadounidenses en el fútbol, considerándolo un deporte “que no se corresponde con su tradición de espectáculo”. “Estados Unidos es el país número uno del mundo en prácticamente todo lo que hacen: finanzas, economía, en todo”, afirmó con un tono que sugiere cierta incredulidad. “No entiendo cómo pueden conformarse con ser el número 20 en el deporte número uno del mundo, porque el fútbol es, sin discusión, el deporte más popular del mundo”.

La falta de confianza interna, según Infantino, se traduce en inversiones priorizando mercados europeos. “Los estadounidenses deberían creer en este deporte en su país, porque esto beneficiará a todo el mundo”, insistió. La diplomacia es una virtud, pero la realidad es que la FIFA ve en Estados Unidos un potencial inmenso, un mercado inexplorado que podría ser la llave para desbloquear un nuevo nivel de ingresos y visibilidad.

La semana pasada, en Vancouver, Infantino intentó tranquilizar a la opinión pública, asegurando que Irán participará en el Mundial. Una incógnita que, de confirmarse, reforzaría la imagen de la FIFA como una organización dispuesta a apostar por la inclusión. Sin embargo, la verdadera apuesta, como siempre, está en el futuro: un Mundial con 48 selecciones, una competición que, según Infantino, alcanzará cifras equivalentes a “104 Super Bowls en 39 días”. Un desafío audaz, sin duda, que pondrá a prueba la capacidad de la FIFA para gestionar un evento de dimensiones colosales.

La Confederación Africana de Fútbol, fiel a su lealtad, respaldó abiertamente la estrategia del presidente. La reelección de Infantino en 2027-20231 es, en parte, una muestra de este apoyo. El fútbol, como siempre, está en constante evolución, y Gianni Infantino parece decidido a liderar ese cambio, aunque sea con una estrategia que, para algunos, resulta un tanto… agresiva.