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Infantino se aferra al poder: un mundial récord y cuentas infladas

El 76º Congreso de la FIFA se cerró con una declaración contundente: Gianni Infantino buscará un cuarto mandato. Una ambición que, si se materializa, lo convertiría en el presidente que más tiempo haya permanecido en el cargo en la historia de la organización, superando el legado de Michel Platini. Pero más allá de la reelección, la entidad presidida por el italiano ha dado luz verde a un ambicioso plan económico y a una expansión sin precedentes del Mundial.

La fiesta del fútbol se agranda: 48 selecciones y 11.000 millones

La fiesta del fútbol se agranda: 48 selecciones y 11.000 millones

El Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, marcará un hito histórico al contar con 48 selecciones por primera vez. Una decisión que, según la FIFA, generará ingresos estratosféricos, alcanzando los 11.000 millones de dólares para el ciclo 2023-2026. 7.000 millones provendrán directamente del Mundial, mientras que la venta de entradas promete una cifra cercana a los 2.500 millones. Un paquete VIP para ver Brasil contra Haití, por ejemplo, se vende por la asombrosa suma de 60.000 euros. Es cierto que la FIFA también ha dispuesto de entradas a precios más accesibles, pero el abanico de precios refleja una estrategia clara: maximizar los beneficios.

Pero hay un detalle que merece atención: la FIFA presume de un presupuesto récord de 14.000 millones de dólares para el ciclo 2027-2030, impulsado por la ampliación del Mundial masculino y femenino, así como la creación de un segundo Mundial de Clubes masculino y el primero en categoría femenina en 2028. La venta de derechos de televisión para ese período asciende a 6.064 millones de dólares, y la de marketing a 4.592 millones, de los cuales ya se ha contratado el 36% a fecha del 31 de diciembre de 2025. La cifra, aunque impresionante, levanta interrogantes sobre la sostenibilidad de un modelo económico basado en la expansión constante y, posiblemente, en la dilución de la calidad competitiva.

La aprobación del presupuesto, sin un solo voto en contra, revela el férreo control que Infantino ejerce sobre la FIFA. Un control que le permite, una vez más, consolidar su posición y apuntar a un legado que, a pesar de la retórica sobre la democratización del fútbol, parece estar intrínsecamente ligado a la maximización de los beneficios, con consecuencias aún inciertas para el deporte rey.