Leopard racing desafía la sanción: motoría en el centro del conflicto
El Leopard Racing, equipo de Adrián Fernández, ha reaccionado con vehemencia a la descalificación de seis grandes premios impuesta por la FIM, un golpe contundente que amenaza su temporada. La respuesta oficial, cargada de retórica, no es una simple aceptación, sino un desafío implícito a la autoridad regulatoria.

Un resuello contundente: ¿interpretación o manipulación?
El comunicado inicial del equipo luxemburgués apenas esbozaba la discordancia. “Leopard Racing reconoce la decisión…”, pero la respuesta posterior revela una profunda desconfianza. Afirman haber “discrepado respetuosamente” con las conclusiones, iniciando ya los procedimientos legales para defender sus derechos y los de Fernández. Pero no se conforman con una mera defensa; la acusación es clara: “no se encontró nada fuera del reglamento”.
La insistencia en la ausencia de modificaciones ilegales – respaldada por las inspecciones técnicas realizadas en los motores utilizados en Mugello – pinta un escenario de inocencia. Los resultados de las pruebas en el Gran Premio de Italia, donde los motores cumplieron
