Love, mbappé y el 'correcaminos': revelaciones inesperadas del exdelantero francés

Vágner Love, la figura imponente que marcó la delantera en sus épocas más brillantes, ha abierto una ventana a un pasado lleno de anécdotas y detalles sorprendentes en una entrevista para Sportv. El exatacante, ya retirado, no rehúye las historias y ofrece un retrato íntimo de su trayectoria profesional, con un guiño especial a su breve pero impactante etapa en el Mónaco.

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Un 'paréntesis' en el principado: mbappé, el 'correcaminos' y la magia de jardim

El relato se centra, inevitablemente, en su corta pero memorable convivencia con Kylian Mbappé en el Mónaco. Love, con su habitual ironía, desmiente cualquier posibilidad de haber compartido vestuario con el astro francés: “Yo no jugué con Mbappé, Mbappé jugó conmigo”. Una frase que, lejos de ser una simple broma, revela la dinámica particular que reinaba en el equipo de Leonardo Jardim. Y es que, según Love, el joven Mbappé, a sus inicios en el club, era conocido cariñosamente como ‘Correcaminos’. “Su velocidad era increíble. Allí lo llamaban Correcaminos, sobre todo los brasileños.”

Pero la historia no termina ahí. Love rememora un Mónaco que, en aquel entonces, se negaba a celebrar victorias en su propio estadio. “No había ganado en el Parque de los Príncipes en no sé cuántos años. La dupla atacante éramos Mbappé y yo. Y ganamos.” Y añade con orgullo: “El primer gol fue mío y Fabinho marcó el segundo con penalti ‘a lo Panenka’”. Un golazo que, según Love, definió un cambio de actitud en el equipo.

El regreso de Radamel Falcao, cedido desde el Chelsea, supuso un punto de inflexión. “Leonardo Jardim me miró y me dijo que Falcao tenía que jugar. Le dije que lo único que tenía que hacer era rescindir mi contrato y seguir mi propio camino”. Un gesto que, para Love, reflejaba la visión de un entrenador que sabía reconocer el talento y valorar la experiencia.

La experiencia en Mónaco, a pesar de su brevedad, se quedó grabada en la memoria de Love. Un paréntesis marcado por la velocidad de un joven Mbappé, el ambiente peculiar de un estadio que no celebraba victorias y la decisión de un entrenador que entendía el valor de cada jugador. Y, sobre todo, por la certeza de que, a veces, el talento es capaz de iluminar incluso los momentos más oscuros.”