Mccollum, un 'killer' que desata el infierno en nueva york y empata la serie
El base de los Atlanta Hawks, CJ McCollum, convirtió el insulto del Madison Square Garden en una actuación de gala que remontó a su equipo y le valió la victoria 106-107 sobre los New York Knicks, igualando el marcador de la serie en 1-1.
De la plegaria a la venganza: la historia de un jugador que creció 34 centímetros
Hace apenas unos años, CJ McCollum rezaba cada noche para que su estatura aumentara. A sus 16 años, medía apenas 1,57 metros y soñaba con superar esa barrera. Un adolescente que se veía obligado a luchar contra la altura para llegar a la élite del baloncesto. Hoy, ese mismo McCollum, con una altura que ha crecido 34 centímetros gracias a una dedicación implacable, es un ‘killer’ de 250 millones de dólares, capaz de desatar incendios como el que encendió en Nueva York.
La afición de los Knicks no tardó en desatarse contra él, lanzándole insultos que resonaron en todo el estadio. Pero McCollum, lejos de amilanarse, respondió con una exhibición de talento y determinación que dejó sin aliento a los espectadores. 'No soy un villano, estoy aquí para competir.', declaró después, con una mirada de firmeza.

La remontada, un tapiz tejido con esfuerzo y talento
Atlanta, que se veía superada en casi todos los aspectos del partido, necesitaba un milagro. Y lo encontró en la implacable insistencia de McCollum, acompañado por contribuciones cruciales de Jonathan Kuminga, con 19 puntos desde el banquillo, y Jalen Johnson, que anotó 17 puntos, incluyendo un canasta decisiva con 10 segundos restantes en el reloj. La defensa de los Hawks, en general, demostró ser un muro infranqueable, obligando a los Knicks a cometer errores que Atlanta supo aprovechar.
Pero el momento decisivo llegó en los últimos segundos. Con solo 5,6 segundos en el reloj y dos tiros libres para los Knicks, el base Karl-Anthony Towns falló ambos lanzamientos, lo que permitió a los Hawks anotar el triple ganador cortesía de Mikal Bridges, cuyo tiro sobre la bocina también salió desviado. Un fallo que, sin duda, revolvió el destino de la serie.

El legado de un 'killer' que nunca se rinde
La trayectoria de McCollum es un ejemplo de perseverancia y ambición. Desde sus humildes comienzos en GlenOak High School, donde creció 12 centímetros y luego otros 10, hasta convertirse en uno de los jugadores más importantes de la NBA, su historia es una prueba de que el trabajo duro y la fe pueden llevarte a la cima. Como él mismo afirmaba: 'Rezaba cada noche para que ocurriera antes de mi graduación'. Un ‘killer’ que, como los tiburones, busca constantemente su presa, sin dejarse intimidar por nada ni por nadie. Y ahora, Atlanta se prepara para la batalla decisiva en casa, sabiendo que el camino hacia las semifinales pasa por la implacable determinación de su base estrella.
