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Mcilroy, un sábado a la deriva: la frustración se cierne sobre augusta

Rory McIlroy se hundió en un sombrío sábado en Augusta, un contraste brutal con la exhibición de clase del viernes. El defensor del título, que se tambalea en el puesto número dos del ranking mundial, se encontró con un campo significativamente más hostil, revelando una fragilidad inesperada que amenaza con complicar su aspiración al título.

Un desastre desde el primer hoyo, un camino de ida

La verdad es que el juego de McIlroy se desmoronó desde el primer hoyo. Una serie de rachas fluctuantes, marcadas por momentos de brillantez y errores fatales, evidenciaron una falta de solidez que no se veía en su juego habitual. El doble bogey, tras un tiro fallido al lago, fue un auténtico golpe al ánimo, un recordatorio amargo de la vulnerabilidad que acecha en cada golpe.

“Jugué mal desde el principio,” admitió el norirlandés con una expresión de frustración. “Luego tuve algunas buenas fases, otras malas. Y ese once -el doble bogey- era un tiro sencillo, pero el viento me jugó una mala pasada y la bola terminó en el agua. Esas cosas pasan, pero en este campo, si no estás en tu mejor momento, te lo pagarás caro.”

Más libertad, menos presión, pero la chaqueta verde sigue esquiva

Más libertad, menos presión, pero la chaqueta verde sigue esquiva

McIlroy insistió en que intentará adoptar un enfoque más relajado, recordando que ya ha conquistado el Augusta National, con la chaqueta verde colgando en su armario.