Navone conquista bucarest tras batallar; mérida, a ascender pese a la derrota
Mariano Navone se alzó con el título en Bucarest, doblegando a un Dani Mérida visiblemente afectado por el desgaste acumulado. Un triunfo que, además, supone su primer trofeo en la temporada y emula el arranque de Tomás Martín Etcheverry en Río de Janeiro, demostrando que la constancia argentina está dando sus frutos.

El precio del esfuerzo: mérida, exhausto tras la épica
El cansancio, esa némesis silenciosa del tenista, se hizo patente en el juego de Dani Mérida desde el primer punto. Tras superar una exigente fase previa y unas semifinales maratonianas contra Botic van de Zandschulp, el madrileño llegó a la final con las piernas cargadas de fatiga. Navone, por su parte, aunque también protagonista de un duelo extenuante contra Fabian Marozsan (tres horas y 31 minutos de batalla), pareció gestionar mejor sus energías, demostrando una superioridad táctica y física.
Lo que nadie cuenta es que Mérida cedió los tres primeros juegos con una claridad asombrosa, un síntoma inequívoco de la acumulación de partidos. La experiencia de Navone, que ya conocía la presión de disputar finales bajo condiciones similares, se notó en cada golpe, en cada decisión. Dos rompimientos de saque en la manga inicial sentaron las bases de una victoria que, aunque con cierta resistencia del español en la continuación, nunca estuvo realmente en peligro.
El duelo se encendió en el segundo set, con Mérida mostrando destellos de su mejor tenis, recuperando el control del servicio y equilibrando la contienda. Sin embargo, la fatiga reapareció en los momentos clave, impidiéndole materializar sus oportunidades. A pesar de alcanzar el 5-2 y el 5-3, el tenista español no logró consolidar su ventaja, permitiendo a Navone igualar el marcador en el décimo juego.
El tercer set fue un vaivén de emociones. Mérida tomó la iniciativa con un rápido 3-1, incluso acariciando la ventaja de 4-2 con pelota de break. Pero la zozobra argentina, impulsada por una doble falta y un error no forzado, le permitió regresar al partido. La derrota, aunque amarga, no debe eclipsar la admirable lucha y la entrega de Mérida en cada punto.
La cifra habla por sí sola: un ascenso de 35 posiciones en el ranking. El joven español se coloca ahora en el puesto 101, a las puertas de Roland Garros. Navone, por su parte, continúa su ascenso meteórico, imitando el ejemplo de Etcheverry y demostrando que el tenis argentino está viviendo una etapa dorada.
