Pickel regresa a barcelona tras festejos africanos que paralizaron al espanyol
Charles Pickel, finalmente, se reporta a Barcelona. El extremo congoleño se suma a los entrenamientos del Espanyol tras una espera que ha desatado la ira de Manolo González y una queja formal ante la FIFA. Una historia insólita en el fútbol internacional, donde las celebraciones de clasificación para un Mundial han tenido consecuencias directas en el calendario de la Liga.

La euforia congoleña y el impacto en el espanyol
La República Democrática del Congo, tras sellar su billete para el Mundial de este verano, desató una ola de júbilo que, paradójicamente, ha perjudicado a su liga y a equipos como el Espanyol. La federación congoleña, en lugar de liberar a sus internacionales para que regresaran a sus clubes, optó por prolongar los homenajes y actos oficiales en honor a la selección.
Lo que nadie cuenta es el alcance de esta decisión. El pasado martes, Pickel y otros internacionales congoleses fueron recibidos como héroes de nación y condecorados con el título de Caballeros de la Orden Nacional de los Leopardos, un honor otorgado por el propio presidente Félix Tshisekedi. Un protocolo estatal que impidió su participación en el partido del pasado sábado contra el Real Betis, sumándose a la ausencia ya existente de Yoshinori Bakambu, en la misma situación.
Manolo González, visiblemente irritado en la previa del encuentro, no ocultó su frustración: “Es inaceptable que no podamos contar con jugadores clave por decisiones ajenas a nuestro club.” La queja formal del Espanyol a la FIFA y a otros organismos competentes es, por tanto, una respuesta lógica ante una situación que considera perjudicial para su competitividad. La federación congoleña parece haber priorizado la euforia patriótica sobre el cumplimiento de los compromisos deportivos.
Pero hay un detalle importante: la FIFA, ante este tipo de situaciones excepcionales, podría tomar medidas para garantizar la participación de los jugadores en sus clubes, evitando así que celebraciones nacionales interrumpan el curso de las competiciones domésticas. El derbi ante el Barcelona de la próxima jornada se presenta como una oportunidad para Pickel de redimirse y demostrar su valía tras este paréntesis forzado. La afición perica espera verlo sobre el césped, listo para contribuir a la lucha por la permanencia.
La situación de Pickel, y la de otros jugadores en situaciones similares, pone de manifiesto la complejidad de la gestión de selecciones en tiempos de Mundial. La pasión desbordante y los actos protocolarios, aunque comprensibles, no pueden justificar la paralización de clubes y la alteración de calendarios. La pelota, ahora, está en el tejado de la FIFA.
