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Pogacar, a escalar los reinos de merckx: ¿el tiempo apremia?

Tadej Pogacar conquista el Mailand – Sanremo, un hito que abre un nuevo capítulo en su meteórica carrera. El esloveno se acerca a un palmarés que lo sitúa entre los grandes, pero la sombra de Eddy Merckx, un gigante del ciclismo, se alza como un desafío de vértigo.

El reto de los monumentos y los récords

El reto de los monumentos y los récords

Con once monumentos en su haber, Pogacar se sitúa a ocho del récord de Merckx. El París-Roubaix, ese infierno de grava, es el último obstáculo. En April, el campeón esloveno ya realizó estudios previos en la ruta. Su segundo puesto el año pasado, truncado por una caída, augura un resultado más favorable.

Pero el horizonte no se detiene ahí. La Vuelta a España, donde demostró su talento en 2021, podría ser su próximo objetivo. Aunque cinco victorias en una gran vuelta lo colocarían a la altura de Anquetil, Hinault e Indurain, la leyenda de Merckx, con sus once triunfos en Grandes Vueltas, sigue siendo un referente inalcanzable.

La brecha en etapas es aún mayor. Los 34 triunfos de Merckx en esta disciplina superan con creces los 21 de Pogacar. Y si bien el esloveno ha ganado la montaña en varias ocasiones, el dominio general de Merckx en los jerseys de liderato y de puntos es una realidad.

La comparación con Merckx, un ciclista que a sus 32 años parecía estar en la cima, plantea una cuestión inquietante: ¿podrá Pogacar mantener su nivel de rendimiento durante una década más? Si el campeón esloveno se retira en 2030, igualará la longevidad del belga.

Los Juegos Olímpicos de París 2024 quedaron fuera de sus planes. Sin embargo, Los Ángeles 2028 podrían ofrecerle la oportunidad de conquistar una prueba de contrarreloj de alta montaña, un escenario que parece diseñado a su medida.

El Mailand – Sanremo no solo consolida su posición, sino que también sirve como preludio a una temporada crucial. La pregunta ya no es si Pogacar romperá récords, sino cuándo. Su palmarés habla por sí solo: con 110 victorias, se acerca a la leyenda, pero el camino hacia la cima es largo y exigente.

El ciclismo, como el tiempo, no espera a nadie.