Pontevedra y celta b empatan en un choque apretado que deja a ambos con sabor a derrota

Un empate 1-1 entre Pontevedra y el Celta B en Pasarón, un duelo con ritmo, tensión y dos golpes por bando que deja a ambos equipos con la sensación de haber dejado escapar puntos vitales en la lucha por un lugar en playoff. El Ría Norte se convirtió en un auténtico campo de batalla, donde la intensidad desde el primer minuto fue palpable.

La urgencia de los granates

El Pontevedra, necesitado de una victoria para mantener la presión sobre los aspirantes al liderato, salió al campo con una determinación evidente. La insistencia en el centro del campo, con una conexión efectiva entre Yelko Pino y Facundo Ballardo, desgranó una insistente presión que culminó en el 30’ con el gol de Ballardo, fruto de una excelente jugada colectiva. Un tanto que reflejó la ambición del equipo local y la necesidad imperiosa de enlazar una tercera victoria consecutiva.

El celta b, con garra y contundencia

El celta b, con garra y contundencia

El filial celeste, por su parte, no se amilanó ante la ventaja local. Apostando por una movilidad superior y una agresividad en la posesión, el Celta B se lanzó a la ofensiva. Oscar Marcos, una amenaza constante en la zona roja del campo, culminó una rápida contra en el 45+2’ para igualar el marcador, un gol que desestabilizó al Pontevedra y revitalizó al Celta B. La entrada de Miller y Kibet aportó frescura al ataque, aunque sin conseguir desequilibrar el encuentro.

Un partido de nervios hasta el pitido final

Un partido de nervios hasta el pitido final

La segunda mitad se caracterizó por una lucha pareja y un juego táctico, donde ambos equipos buscaron controlar el ritmo y aprovechar los espacios. Las tarjetas amarillas, dirigidas a Anxo y Meixús por los visitantes, y a Diego Gómez por los locales, reflejaron la intensidad del duelo. El Pontevedra, a pesar de mantener la posesión durante gran parte del tiempo, no logró concretar sus oportunidades, mientras que el Celta B se vio condicionado por la defensa sólida del equipo gallego. La insistencia de ambos entrenadores en realizar sustituciones buscó dinamizar sus plantillas, pero sin conseguir un cambio radical en el desarrollo del partido. El resultado final, 1-1, deja a ambos equipos con la incertidumbre de lo que les depara el futuro y con la necesidad de seguir trabajando para alcanzar sus objetivos.

Un empate que, en definitiva, deja una sensación amarga en ambos banquillos. El Pontevedra, con 53 puntos, se ve relegado a la tercera plaza, mientras que el Celta B, con 61, mantiene su segundo puesto, aunque con la inquietud de la lucha por el playoff. Una jornada más, el fútbol nos ha regalado un partido vibrante y disputado, pero también nos recuerda que, en este deporte, la perfección es un lujo que pocos pueden permitirse. El Municipal de Pasarón se despide con la imagen de dos equipos que, en un duelo de alta tensión, se vieron tocados por la suerte y la falta de eficacia en los momentos clave.