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Real sociedad respira: barrenetxea y caleta-car, solo calambres

Un suspiro de alivio recorre Anoeta. La Real Sociedad, a apenas quince días de la final del playoff de ascenso, vio cómo Ander Barrenetxea y Duje Caleta-Car se desplomaban sobre el césped durante el encuentro contra el Levante, encendiendo las alarmas en la afición. Sin embargo, la preocupación se disipa: no se trata de lesiones graves, sino de reveses derivados del esfuerzo físico.

El cansancio post-méxico golpea a caleta-car

El cansancio post-méxico golpea a caleta-car

Duje Caleta-Car, regresado apenas 48 horas de un viaje extenuante desde México, fue el primero en notar las consecuencias de la acumulación de partidos. Su fatiga muscular, manifestada en calambres, obligó al técnico a retirarlo del campo. Lo mismo ocurrió con Barrenetxea, aunque su actuación fue significativamente mejor que en encuentros recientes. De hecho, su rendimiento se erige como una de las noticias más positivas de la jornada en Anoeta.

Pellegrino Matarazzo, en declaraciones a la prensa, ha despejado cualquier duda: “Ambos están bien. Duje ha tenido calambres por el cansancio, pero no está lesionado, al igual que Barrene”. La decisión de retirarlos del campo, según el entrenador, no fue otra que la de evitar cualquier riesgo innecesario, una precaución sensata a estas alturas de la temporada.

Lo que nadie cuenta es la importancia estratégica de la rotación en estos momentos críticos. La Real Sociedad necesita mantener la frescura física de sus jugadores clave para afrontar los compromisos venideros, y la entrada de Aritz Elustondo, precisamente gracias a la salida de Barrenetxea, resulta crucial. Jon Martín, suspendido por acumulación de tarjetas, no podrá jugar la semana que viene, por lo que los minutos de Elustondo son vitales para mantener la competitividad del equipo.

La Real Sociedad se enfoca ahora en el próximo encuentro contra el Deportivo Alavés, un duelo clave en la lucha por la permanencia en LaLiga, y, por supuesto, en la preparación para la final que decidirá su ascenso a la máxima categoría. Si la temporada ha mostrado algo, es la capacidad de esta Real Sociedad para reinventarse y adaptarse a las circunstancias. La plantilla, reducida pero con una moral inquebrantable, se presenta lista para afrontar los desafíos que le aguardan.

El zumbido del estadio, lejos de ser un eco de preocupación, se transforma ahora en un rugido de optimismo.