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Sanse al borde del precipicio: la sequía de victorias amenaza su supervivencia en laliga hypermotion

El Sanse se enfrenta a un abismo. Siete jornadas sin ganar, apenas un punto y una sombra de esperanza, lo han convertido en el equipo más vulnerable de la tabla. La fuga de efectivos, tanto por lesiones como por convocatorias a sus respectivos equipos, ha golpeado con fuerza al conjunto cántabro.

Una avalancha de bajas que desestabiliza el proyecto

La lista de ausencias es alarmante. Job Ochieng, segundo máximo goleador del equipo con ocho tantos, se estira por el césped desde hace más de un mes, víctima de un percance en la selección. Luken Beitia, el fulgurante lateral derecho, se ha visto obligado a defender las murallas de la Real Sociedad, mientras que Ibai Aguirre, un talento prometedor, ha encontrado su sitio en el primer equipo. Estas salidas, sumadas a las sanciones de Balda, Carbonell, Carrera y Gorosabel, han dejado a Ansotegi con un equipo desarticulado y con la sensación de que la temporada se desmorona.

Pero hay un detalle: la reaparición de Keniata Jon Ansotegi este fin de semana es un soplo de aire fresco, aunque Beitia, el capitán y eje de la defensa, podría no estar disponible. El joven Aguirre, reclutado en enero, ha sabido adaptarse al equipo titular, participando en cuatro de los últimos siete partidos sin victoria. El cambio en portería, con Egoitz Arana relevando a Aitor Fraga por sus errores iniciales, añade una capa de incertidumbre a la situación.

Un sanse en crisis, buscando un resquicio de esperanza

Un sanse en crisis, buscando un resquicio de esperanza

La presión sobre Jon Ansotegi y su cuerpo técnico es palpable. El equipo, que había mostrado destellos de calidad, se ha visto atrapado en una espiral descendente. La falta de solidez defensiva, agravada por la pérdida de efectivos clave, ha convertido cada partido en una batalla cuesta arriba. La recuperación de Ochieng este domingo en Anoeta será fundamental, pero no es suficiente para revertir la situación. Sanse se juega la carta de Beitia, aunque su estado físico sea incierto, y la apuesta por Aguirre, que se ha convertido en una pieza clave del banquillo.

Lo que nadie cuenta es que la plantilla, a pesar de las dificultades, sigue luchando. Sanse no se rinde, pero el camino hacia la permanencia se antoja especialmente arduo. El domingo, ante el Burgos, será una prueba de fuego. Un solo punto quedará entre el Sanse y el descenso, una cifra que parece lejana, pero que podría convertirse en una realidad si la dinámica no cambia rápidamente.