Sevilla: alarmas rojas tras el ko ante el colista
El Ramón Sánchez-Pizjuán se teñuyó de un gris preocupante este sábado. El Sevilla, hundido en una espiral descendente, encajó su tercera derrota consecutiva a manos del Oviedo, un equipo que, hasta la fecha, se resignaba a ocupar los últimos puestos de la tabla. Un gol tempranero y la roja directa a Nianzou, en apenas seis minutos, definieron un partido que evidenció las carencias de un equipo en plena crisis de identidad.
El oviedo, un espejismo para el sevilla
Las buenas sensaciones del Sevilla tras el parón invernal se desvanecieron como humo. La propuesta orensana, basada en la solidez defensiva y la velocidad de sus delanteros, desarticuló por completo un centro del campo anclado y una defensa permeable. El gol, surgido de un contragolpe letal, desnuda la fragilidad táctica del equipo hispalense, incapaz de reaccionar ante la adversidad. La expulsión de Nianzou, aunque disputada, no hizo más que agravar una situación ya de por sí crítica. La falta de criterio en la defensa y la lentitud en la salida de balón son ya un quebradero de cabeza constante.
Kike Salas, visiblemente afectado tras el pitido final, asumió la responsabilidad compartida. “Las sensaciones son muy malas. Queremos pedir disculpas a la afición, que nos ha apoyado incondicionalmente”, declaró el canterano, consciente de la creciente frustración en las gradas. Pero la disculpa no llena estómagos ni aplaca la sed de puntos.

Ocho finales y un nuevo técnico: ¿suficiente para salvar el barco?
La palabra “final” resuena con insistencia en el vestuario sevillista. Ocho partidos por delante, un nuevo cuerpo técnico a punto de incorporarse y una afición que exige soluciones inmediatas. La ilusión, sin embargo, se desvanece con cada derrota. Salas insistió en la necesidad de “ir todos unidos”, pero la unidad, a estas alturas, parece una quimera. La gestión de Quique Flores, ahora exentrenador, ha quedado marcada por la inconsistencia y la falta de ideas claras.
La polémica expulsión de Nianzou, según Salas, se originó en una jugada
