Villarreal, a un paso de la champions: el submarino se asegura su billete

El Villarreal CF ha sellado su pase a la Liga de Campeones, un logro que rescata del pozo de la mediocridad y que, francamente, nadie esperaba. La victoria agónica sobre el Athletic de Bilbao, más que un triunfo, se ha convertido en el detonante de una temporada que, hasta hace poco, parecía condenada al olvido.

Un colchón de cuatro puntos y la presión sobre los rivales

La realidad es que, con siete jornadas restantes, la clasificación del submarino amarillo está prácticamente asegurada. Cuatro puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid, quince sobre el Betis y diecisiete sobre el Celta de Vigo – que solo podría recortar esa distancia si logra una hazaña prácticamente imposible – dictan las reglas del juego. “A falta de siete jornadas, muy mal se tiene que dar para no jugar Champions el año que viene”, confesó Marcelino García Toral, con una frialdad que denota la seriedad de la situación. Y no es una exageración. El Villarreal tiene la Champions en la mano, aunque la batalla por el quinto puesto sigue siendo un laberinto.

Más allá de los puntos: el reto de superar la temporada pasada

Más allá de los puntos: el reto de superar la temporada pasada

Lo realmente interesante es la ambición que ahora se plantea el club. No se conformarán con la simple participación. Con 61 puntos en la jornada 31 – una media de 1,97 goles por partido – el equipo amarillo se propone superar los 70 puntos de la temporada pasada, la segunda mejor cifra histórica en 38 jornadas. Es un objetivo ambicioso, que implica mantener la misma intensidad y resultados durante las últimas semanas. Los 77 puntos logrados en 2007-08, la temporada de la segunda plaza, parecen un sueño lejano, aunque el modelo de Marcelino, aquel entonces con menos rédito a estas alturas de la competición (59 puntos), demuestra que la constancia y la estrategia pueden ser la clave.

Un camino lleno de obstáculos y ecos de valencia

Un camino lleno de obstáculos y ecos de valencia

La temporada 2017-18, el Villarreal, bajo el mando de Marcelino en Valencia, recorrió un camino similar, con un registro de 73 puntos que le permitió devolver al equipo blanquinegro a la máxima competición europea. Sin embargo, la presión actual es diferente. El equipo ha mantenido una presencia constante en las posiciones de Champions durante la mayor parte de la temporada, con solo una breve desviación tras la derrota en el Metropolitano en la jornada 4. Las 22 jornadas restantes han estado marcadas por un estancamiento en los resultados, con el equipo fluctuando entre la tercera y la quinta plaza. Una dinámica que, si no se rompe, podría condenarlos a la incertidumbre.

El submarino amarillo, a punto de hacer historia.

Villarreal participará en la Champions por primera vez en su historia, un logro que merece ser celebrado. Pero la historia no termina aquí, y el desafío de superar los 70 puntos de la temporada pasada, o incluso los 77 de 2007-08, representa la verdadera prueba de fuego para este equipo y su entrenador. La afición amarilla tiene motivos para ser optimista, pero la competición se anuncia feroz y reñida. La cifra habla por sí sola: la supervivencia en la élite exige más que aspiraciones, requiere una ejecución impecable.