Bogotá asegura subsidios mayores a adultos mayores a pesar de cambios en el sisbén
La capital colombiana, en medio de una reevaluación del Sisbén IV, ha decidido blindar el Ingreso Mínimo Garantizado (IMG) para los adultos mayores, una jugada audaz que desafía la incertidumbre política y las modificaciones en la base de datos nacional.
Un compromiso con la vulnerabilidad: más de 88,000 beneficiarios ahora
El alcalde Carlos Fernando Galán no ha escondido su postura: “La meta no es que las personas dependan permanentemente de un subsidio, sino darles herramientas para salir de la vulnerabilidad.” La administración distrital ha elevado la cobertura del IMG a 88,000 adultos mayores, un salto significativo desde los 38,000 que recibían al inicio del gobierno. Una cifra que, lejos de ser un mero número, representa una apuesta firme por cerrar la brecha de desigualdad, una herida abierta en el corazón de la ciudad.
Pero la tranquilidad no llega sin matices. El Sisbén, herramienta fundamental para identificar a los más necesitados, ha reasignado a numerosas familias, generando una ola de preocupación sobre el futuro de estos subsidios. La Secretaría Distrital de Integración Social, sin embargo, ha sido contundente: “Ninguna persona beneficiaria dejará de recibir el apoyo durante esta transición.”

Simplificando la caja: el subsidio tipo c en la era digital
La reforma administrativa que afecta al Subsidio Tipo C – un monto mensual de 150.000 pesos – se ha traducido en un cambio técnico: el pago ahora se gestiona a través de la plataforma del IMG. No se trata de una medida drástica, sino de una optimización logística, un intento de agilizar la entrega de recursos y, sobre todo, de asegurar que el dinero llegue directamente a las manos de los abuelos.
Los criterios para acceder al apoyo son claros y exigentes: edad (mujeres a partir de 60, hombres a partir de 65, o menores con certificación de discapacidad), residencia en Bogotá y residencia en el país durante los últimos 10 años, y una vulnerabilidad económica que excluya cualquier ingreso suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Pero el Distrito ha ampliado su visión, integrando beneficios adicionales: pasajes gratuitos en TransMilenio para sectores prioritarios y programas de inclusión social que buscan que la ayuda no sea solo de caridad, sino una puerta a la dignidad.

Más allá del dinero: una estrategia integral
La administración Galán entiende que la pobreza es un problema complejo, que exige soluciones multifacéticas. Por eso, han apostado por un modelo que va más allá del simple ingreso económico. Se trata de construir una red de apoyo que incluya acceso a servicios, oportunidades de formación y, fundamentalmente, la reinserción social de una población que, demasiado tiempo, ha estado relegada al margen de la vida urbana.
La decisión de mantener estos subsidios, a pesar de las fluctuaciones en el Sisbén nacional, es un acto de valentía, una declaración de principios que posiciona a Bogotá como un referente en la protección social. Un modelo autónomo, resiliente, que no cede ante la inestabilidad y que, en última instancia, busca devolverle el control de su destino a quienes más lo necesitan. Y eso, en una ciudad como Bogotá, donde la desigualdad sigue siendo una sombra persistente, es un logro que merece ser reconocido.”n