Mercedes eqs: adiós al volante redondo, hola a la era electrónica
Mercedes-Benz ha desafiado una convicción arraigada en la automoción, y no lo ha hecho con un simple lavado de cara. El próximo EQS, la joya de la corona de la marca en el segmento eléctrico, abandona la tradicional forma circular del volante y, aún más radical, la conexión física con las ruedas. Un movimiento que, como bien recordaban los puristas al lanzar Tesla su controvertido volante tipo yugo, siempre genera debate, pero que en este caso, promete revolucionar la experiencia de conducción.

Steer by wire: la dirección del futuro, desconectada del pasado
La innovación central reside en el sistema Steer by Wire, una dirección electrónica que elimina la columna de dirección física que une el volante con el mecanismo de giro de las ruedas. En lugar de una conexión mecánica, la orden de giro se transmite a través de impulsos eléctricos, un proceso que, según Mercedes, abre un abanico de posibilidades.
Si bien la dirección asistida eléctrica ya aliviaba considerablemente el esfuerzo del conductor, el Steer by Wire va un paso más allá. La ausencia de vibraciones transmitidas por la carretera, especialmente en superficies irregulares, promete un confort superior. Pero la verdadera clave está en la optimización del control. Al combinar el sistema con un eje trasero direccional, la agilidad en curva se dispara, la estabilidad a alta velocidad se mejora y las maniobras de aparcamiento se simplifican considerablemente.
La forma del volante, ahora más cercana a la de un avión, no es meramente estética. La ausencia de la parte superior del aro no solo mejora la visibilidad del cuadro de instrumentos, sino que también permite un posicionamiento más cercano al salpicadero, optimizando el espacio para el conductor. Y, crucialmente, el sistema permite una reducción drástica del ángulo de giro necesario: solo 170 grados para una rotación completa del vehículo, una cifra que evoca la precisión de la dirección en los monoplazas de Fórmula 1.
Quizá algunos conductores veteranos echen de menos la 'sensación' de una dirección tradicional, la conexión física que transmitía información sobre el estado de la carretera. Pero Mercedes ha invertido más de un millón de kilómetros de pruebas para calibrar el sistema y la suspensión, buscando el equilibrio perfecto entre rendimiento y confort. La tecnología, como siempre, exige adaptación, pero las ventajas son innegables.
El Steer by Wire será una opción en todas las versiones del nuevo EQS. Para aquellos que prefieran la familiaridad de la dirección electromecánica convencional, Mercedes seguirá ofreciéndola. Pero la apuesta por la electrónica, con su volante poco convencional, es un claro mensaje: la era del coche eléctrico exige una nueva forma de pensar, y Mercedes-Benz está liderando el camino. Una dirección sin conexión física, lejos de ser un capricho, podría ser el primer paso hacia una conducción más segura, eficiente y, sin duda, más futurista.
